20060905

La patente de Animatic

Hace poco ojeando por ahí me encontré con uno de esos casos que me hacen dudar del actual sistema de patentes (algún día me tomaré el tiempo de postear algo sobre el tema).

A grosso modo el Sr. Joaquín Ibañez afirma que si el destinatario de un SMS es un programa de televisión se le debe pagar en virtud de una patente que consiguió en 2002. El invento patentado consiste en un sistema de voto a través de SMS que aporta interactividad a los programas de televisión.

Por este motivo tiene demandas contra las cadenas de televisión españolas y productoras que (obviamente) no le pagan.

Su patente es del 2002, sin embargo tengo la impresión de que va a perder el tiempo reclamando porque aparte de que su invento no me parece suficientemente innovador como para que pueda aceptarse en el registro, investigando un poco más uno puede descubrir un hecho objetivo: existía arte previo.

La existencia de este arte previo va a hacer que Joaquín Ibáñez malgaste el dinero en abogados y con un poco de mala suerte, acabará pagando todas las costas.

Un programa llamado Videoclash de la MTV permitía el voto a través de SMS ya en Febrero de 2001, es decir, antes de que Joaquín Ibáñez proporcionase este servicio a Antena 3 en un episodio interactivo de los Simpson y antes de que a Animatic le dieran una patente (en Mayo de 2002).

Lo mejor de todo es que, a la luz de los datos que he podido recopilar, en Videoclash se usaban exactamente los mismos medios y la misma tecnología que Animatic proporcionó a Antena 3. La tecnología la proporcionó Animatic porque estaba en el lugar adecuado, era el momento adecuado y porque alguien tenía que hacerlo.

Aunque si nos remontamos un poco más, todo el mundo sabe que los programas de televisión llevan ofreciendo interactividad desde antes de que yo naciera. ¿Acaso no podía uno escribir cartas al 123? ¿Cómo cree Joaquín Ibáñez que se elegía a los concursantes?

¿Acaso Joaquín Ibáñez no vio "Quien sabe donde"? La gente llamaba por teléfono y no se pagaba al propietario de ninguna patente por ello.

¿Y por qué no hablar de los teléfonos 905 que surgieron expresamente para ser usados como medio de votación? Ya votábamos desde el teléfono fijo en los 90 y ahora lo hacemos desde el móvil, ¿por qué vamos a pagar al que primero tuvo la ocurrencia de entretenerse a patentar algo así?